sábado, 11 de febrero de 2012

Repensar la educación

   
Según la UNESCO en los próximos 30 años se graduaran más universitarios que todos los graduados desde el principio de la historia. Es sabido que progresivamente ha habido una devaluación de los títulos universitarios, donde antes era suficiente una licenciatura, ahora hace falta un postgrado, una acreditación profesional, un máster o quizá un doctorado; o algo más que la universidad por ahora no proporciona: habilidades sociales, creatividad, tolerancia, trabajo en equipo, etc.

Hemos heredado un sistema educativo del siglo XIX basado en la habilidad académica que se ha encargado de anular la creatividad de las personas o incluso de algo mucho peor; expulsado del sistema a mucha gente valiosa y creativa. Un ejemplo es el enfoque del bachillerato que parece más orientado a formar profesores universitarios que ciudadanos formados para explotar sus habilidades. Otro ejemplo es la enseñanza de la música infantil; más pensada en formar músicos profesionales que niños que disfruten con la música. Incluso la selección del personal de las administraciones públicas, a través del sistema de oposiciones, ha pecado de esta herencia; lo importante es que el futuro funcionario demuestre que ha memorizado un temario y domine los temas constitucionales y normativos, en lugar de exigir competencias profesionales.

Los tiempos que corren son difíciles, por lo tanto es necesario que nuestros políticos repiensen la educación, no con fines partidistas e ideológicos, sino porque nos jugamos mucho. Si tenéis tiempo y paciencia os recomiendo las reflexiones de Ken Robinson.
 

jueves, 9 de febrero de 2012

Los pequeños cambios son poderosos

Nunca olvidaré el lema principal del capità enciam (capitán lechuga) de una campaña catalana de sensibilización ambiental de los años 90, "els petits canvis són poderosos". ¡Cuanta sabiduría hay en esta frase! Si todos fuéramos conscientes de su significado seguramente nuestro mundo sería mucho mejor. Los pequeños cambios pueden revolucionar cualquier ámbito de nuestras vidas, desde nuestra vida personal, laboral, amorosa, familiar, social, etc., 

Las empresas y las sociedades son como una familia. Existen modelos puros que podemos definir esquemáticamente, como autoritarios, participativos o democráticos, laissez fair, etc, y cuyos principios acaban modelando la cabeza de sus miembros. Una empresa, familia o sociedad no está conformada por un modelo puro, sino por una combinación de todos ellos. El peso de cada modelo dependerá de muchos factores como el momento histórico, la cultura, el nivel de riqueza, etc. No es lo mismo una multinacional sueca que una empresa familiar española, o una familia nórdica y de nivel sociocultural alto que una familia de clase media del centro de España..

Las familias y las empresas tienen modelos que tienden a imitar (los presuponen mejores que los suyos) Y ¿cómo lo acaban consiguiendo? Sin duda el medio más rápido es mediante cambios drásticos, pero que pueden ser dramáticos y dolorosos. Algunas familias y empresas lo han hecho pero el precio pagado ha sido muy alto. El riesgo que conlleva puede destruir aquello que se persigue. Un ejemplo lo podemos encontrar en aquellas personas que utilizan el quirófano para mejorar su silueta, es una alternativa muy tentadora frente a la disciplina del ejercicio físico acompañado de una dieta equilibrada. Pero este tipo de operaciones tienen su riesgo, las cosas pueden salir mal y las consecuencias se podrían pagar durante toda la vida.  Una vía menos traumática es la adopción de una política de mejora continua, de pequeños cambios y poderosos. Pero para llevar a cabo esos pequeños cambios es muy importante saber identificar nuestros puntos débiles o deficiencias para elaborar un plan de actuación que las mejore, o si es posible, las elimine.

Podemos mejorar nuestros puntos débiles, deficiencias, carencias, etc., mediante la formación permanente en educación cívica. Las personas debemos ser conscientes que nuestros comportamientos influyen más de lo que pensamos sobre los demás, en especial sobre lo que tenemos más próximo; nuestros hijos, colaboradores o gobernados. Existen teorías psicológicas o criminológicas que sostienen que las personas aprendemos por imitación: uno puede ser tan bueno o tan malo según los modelos que tenga delante.

Si los responsables de las personas en las empresas: directivos, jefes de producción, encargados, etc., fueran conscientes que son como un padre de familia; generadores de cultura, valores y comportamientos a imitar, la seguridad en el trabajo mejoraría más que con la apisonadora reglamentaria que sólo ha burocratizado la mejora de las condiciones de trabajo de los ciudadanos y criminalizado a los empresarios.



miércoles, 8 de febrero de 2012

A casa teva no te la juguis



Sota l’eslògan “A casa teva no te la juguis” es pretén sensibilitzar a empreses i particulars perquè contractin només empreses legalment constituïdes. Els empresaris de la construcció de Girona reclamen més seguretat davant l'intrusisme del sector que es calcula que es d'aproximament un 30%. L'intrusisme no es altra cosa que una forma d'insolidaritat, que va en contra dels fonaments de la nostra societat del benestar, com es el cas del treball amb bones condicions de seguretat, de qualitat i amb les degudes garanties. Us recomano visitar la web de la campanya.